HISTORIAS VISUALES
Un mural que habla
La historia detrás de la fachada de Marla
El mural de la fachada no es solo una pieza decorativa: es el primer abrazo visual que recibe cada persona que llega. Antes de probar el café, antes de ver el menú y antes incluso de entrar, el mural ya está contando una historia. Está ahí para dar la bienvenida, para revelar la esencia del lugar y para compartir, sin palabras, aquello que nos inspira.
Cuando comenzamos a imaginar cómo debía lucir Marla desde afuera, sabíamos que queríamos algo más que pintura. Queríamos un símbolo. Algo que representara la calidez del espacio, la conexión con los sabores que preparamos y el cariño con el que se vive cada mañana aquí. No buscábamos un diseño perfecto, sino uno sincero. Uno que se sintiera vivo.
Las primeras líneas del mural nacieron en bocetos sencillos, trazados con la intención de capturar aquello que nos define: lo artesanal, lo hecho en casa, lo botánico, lo que crece con calma. Las formas se fueron organizando como una conversación entre elementos: hojas que representan lo natural, curvas que evocan el movimiento de las manos al cocinar, pequeños detalles que recuerdan los ingredientes frescos, la familia, la tradición.
El mural no intenta gritar. Al contrario, habla bajito, como una historia contada al oído. Sus tonos suaves y sus líneas fluidas invitan a acercarse, a mirarlo despacio, a descubrir pequeños guiños escondidos entre los trazos. Cada figura tiene un sentido; cada vacío, un respiro. Es un mural pensado para acompañar, no para imponer.
Con el paso del tiempo, el mural se ha convertido en una especie de anfitrión silencioso. Es lo primero que ven quienes llegan por primera vez y lo que reconocen quienes regresan semana tras semana. Muchos se toman fotos frente a él, otros lo observan mientras esperan su pedido, algunos simplemente lo sienten familiar sin saber exactamente por qué.
Y esa es su magia: el mural habla, pero cada quien entiende algo distinto. Para algunos es una bienvenida cálida; para otros, un recordatorio de lo simple y bonito; para otros más, una promesa de que dentro les espera un momento de tranquilidad. Para nosotros, es la huella visual de lo que somos: un lugar donde las cosas se hacen despacio, con intención y con el corazón por delante.
Hoy, cada vez que lo vemos, recordamos por qué lo pintamos: para que antes de entrar, ya sepas que aquí hay un espacio donde puedes respirar, disfrutar y sentirte en casa.